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Dialogar, reflexionar, narrar

Un pequeño reconocimiento….siendo testigo de…

Un pequeño reconocimiento….siendo testigo de…

 

Estoy regresando de en un programa de formación de la UAH en Boa Vista, en el Estado de Roraima, al Noroeste de Brasil, prácticamente en el límite con Venezuela. Es mi segunda estancia allí. Lo había hecho el curso pasado más o menos por las mismas épocas. Llegar hasta allí sin duda es un largo camino de ida y vuelta, eso sí en avión, conexiones, esperas etc… pero sin grandes aventuras, ni caminos complicados, corte carreteras, desbordes etc… como lo hacen muchos de los profesores y profesoras que se desplazan desde el interior a no demasiados kilómetros, pero que invierten numerosas horas para estar el fin de semana en el curso. Hace mucho pero mucho calor, húmedo y no siempre el aire acondicionado está en todos lados o el ruido hace que tengamos que encenderlo y apagarlo constantemente. Claro, tenemos un problema añadido, ellos hablan en portugués y yo en español, nos entendemos obviamente pero con mucho esfuerzo, concentración, atención doble (no sólo al contenido sino también al sentido y significado).

Bueno supongo que os vais situando pero no es ésta mi intención en este diario. No quiero destacar las condiciones sociales, económicas y culturales…, que en realidad, son muy similares a otros países latinoamericanos. Solo me gustaría, quizás hasta como un homenaje a estos “maestros y maestras”, resaltar el compromiso de este profesorado por formarse, actualizarse, desarrollarse. Tampoco es una sorpresa para mí, que llevo varios años aprendiendo y compartiendo con el profesorado latinoamericano en diferentes situaciones y en contextos de desigualdad.

En el caso de Boa Vista creo que en el primer curso estuve más centrada en la gestión del curso, ya sabéis dinámicas participativas con muchas personas y en otro idioma suponen un desafío. Fue tanto mi empeño que logramos hacerlas, dinamizar debates, extraer conclusiones de plenarios….. Este año, eran menos y me dio más tiempo para la interacción individual… compartir otros momentos y mirar más allá. En esa observación vi como estos profesores estaban tan ávidos de aprender, conocer otras experiencias, conectarse con otros y  me sorprendió  una cuestión: varias personas que ya habían participado el año anterior, asistieron nuevamente a pesar que era otro grupo. La temática era la misma… pero allí estaban. Lo valoran como una oportunidad para su desarrollo personal/profesional y como no tienen muchas, la aprovechan al máximo. Muchos de los participantes se desplazan desde el interior del Estado, todos tienen más de un trabajo, hasta tres jornadas diferentes en un mismo día. Atienden a niveles distintos, niños, adolescentes y  adultos…. En algunas ocasiones en un centro privado por la mañana, un público por la tarde… incluso la universidad tarde noche. En este grupo (edades entre 25 a 55 años) todos eran madres o padres… y dedicaban sábado y domingo (mañana y tarde) para formarse. De los participantes que repiten, algunos manifiestan que han puesto en práctica muchas de las cosas que vimos en el curso… otros aprecian los materiales, bibliografía, el propio dossier… es una sensación de “entusiasmo” “interés” “motivación”…. Son plenamente conscientes del contexto, carencias....pero también que ellos tienen una función muy importante y quieren contribuir a que sus estudiantes aprovechen lo máximo posible. No se plantean hasta donde llega su trabajo, saben que no pueden contar la gran mayoría de las veces con la familia… que la oportunidad para compensar en algo tantas desigualdades puede estar en sus manos y actúan con esa generosidad de espíritu.

Las situaciones son particulares, no se pueden generalizar, la representación de estas personas de carne y hueso es lo que me importa en este momento. Y es a las que creo importante significar a través de estas líneas, y brindarles mi reconocimiento y admiración.

Todo el tiempo me estuvo dando vueltas en mi mente el dilema que planteaba Perrenoud en torno a “Los modelos de formación basados en la profesionalización y la práctica reflexiva, implicación crítica pueden parecer poco realistas en países poco desarrollados. Pero uno de los inconvenientes de los países industrializados es que a pesar de contar con los recursos tienen que hacer frente a una visión muy conservadora y un sistema muy burocratizado. Los países que tienen que formar gran número de nuevos profesores, por razones demográficas y para extender escolarización, cuentan con más posibilidades de romper tradiciones. Los desafíos a los que se enfrentan reclaman una forma de práctica reflexiva… pero no siempre disponen de los medios para formarlos”. Creo que esta experiencia puede ser una posible respuesta, es posible aprovechar estas energías, creatividad, disposición y “pasión” para intentar otros modos alternativos de formación. ¿En qué podemos contribuir? ¿Podemos comenzar a explorar, somos conscientes de ello? ¿Qué medios son necesarios, cuáles están a nuestro alcance?. En nuestro entorno, y más ahora que se nos exigen otras respuestas, otros modos de hacer, parece paradójico pensar en este dilema. A pesar de tener las condiciones para hacerlo, sino todas contamos con bastantes,  existen fuertes resistencias a cambiar los modos habituales en nuestras prácticas educativas. Tal vez podemos aprovechar estos aprendizajes.

(Escrito el 12 de octubre de 2009)

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1 comentario

Alejandro -

Hola

Parece que fue muy interesante. Ahora me hago una mejor idea de la experiencia, que parece que fue de lo más interesante.

Creo que es una motivación para valorar lo que tenemos aquí, y aprovecharlo también al máximo, también como reconocimiento.

También me viene bien cuando me queje de falta de tiempo, ja... prometo no quejarme nunca más.

Gracias por volver a escribir...

Alejandro
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