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Dialogar, reflexionar, narrar

Puzzle aún sin armar: Posibilidades de configuración ¿qué imagen resultará?

 

Como vemos en la nube son mcuhos los temas que han ido ocupando mi mente y mi práctica estos últimos meses. Por ejemplo, El encuentro de Innovación en Docencia Universitaria, la normativa de evaluación, las acciones formativas como el taller de Goudreau, de Tim Ingarfield o de Manuel Joao;  El gran tema de las guías docentes, todavía en la fase de apoyo y asesoramiento; el modo de incentivar la participación a través de las encuestas, el avance en el seguimiento más allá de un protocolo, y un largo etcétera.

 El V Encuentro de Innovación este año ha tenido mucha participación en comunicaciones y posters. Se han mostrado nuevamente iniciativas interesantes, la continuidad de algunas, la renovación de otras y la presencia de personas que hasta ahora no habían participado, incluso la de estudiantes por iniciativa propia. También vimos que una de las finalidades de estos encuentros se va consiguiendo. Me refiero a la de ser espacio de encuentro. Fue muy gratificante ver como algunos grupos de profesores y profesoras volvieron a verse y a conectarse en estos días. Como algunas experiencias de innovación estaban presentadas por profesorado de distintas disciplinas que se conocieron a través de acciones formativas y que trabajan colaborativamente en cuestiones puntuales o más sistematizadas. Pero también ha resultado muy significativo en cuanto al gran tema de debate: la Coordinación. Tenemos a nuestra disposición las conclusiones, como tenemos para indagar en más detalle en lo producido por los grupos de discusión. No voy a ahondar en ello, ahora, pero creo que lograr estos mecanismos de coordinación pueden ayudarnos a establecer una conexión o una red entre todas las otras cuestiones que nos ocupan y preocupan. Por supuesto, que me refiero no a una coordinación logística, administrativa o limitada al espacio-tiempo o un cargo, una persona, un reglamento… me refiero a como podemos explorar estrategias de coordinación a distintos niveles, cómo generar esas redes que nos permitan comprender desde dónde nos estamos posicionado, desde dónde “leemos el mundo”-como diría Freire, o desde que marcos de interpretación estamos interpretando discursos y acciones.

 Desde una cultura universitaria fuertemente atomizada, fragmentada, aún con muchas identidades generadas en lo individual, en un momento de cambios paradigmáticos en cuanto a lo que es el conocimiento, como se genera, produce, construye y distribuye; en medio de cambios curriculares vividos por muchos como impuestos, inclusos por lo que lo han propuestos o han elaborado los planes de estudio; sumado a nuevas formas de interacción social y relación- de la que nos somos todavía muy  conscientes- de cambios en la estructura de las redes sociales y sus efectos o influencias, como indica James Fowler, no me refiero solo a las que se realizan a través de la Web y, además, en una situación de crisis económica cuyo impacto va apareciendo cada vez más de modo más visible, especialmente en algunos sectores de la sociedad y en nuestro caso, van minando expectativas de jóvenes a punto de graduarse y a muchos recientemente graduados y que en la universidad van dejando también sus efectos  y sus demandas, me pregunto ¿qué alternativas podemos explorar para generar una  mínima coordinación?. Digo mínima en el sentido de que nos permita tener información certera, romper con “falsos mitos” o como decía Joan Rué en la conferencia del Encuentro “deshacer equívocos”. A partir de allí podemos dialogar, contrastar, consensuar, indagar, planificar, actuar y reflexionar sobre “para qué, qué y cómo queremos coordinarnos”. Podemos entonces avanzar para que esa acción de coordinación se ejerza con una responsabilidad y una implicación desde cada una de las posiciones que cada uno ocupa, porque no es cuestión de decanatos, vicerrectorados o ministerios, muchas cuestiones se solucionarían si simplemente cada uno asume su papel con responsabilidad, es decir, si asumimos una actitud de compromiso.

 En síntesis tener claro que la cuestión no resolverá con más normas y reglamentos o la abolición de las mismas sin más como alternativa sino que el logro de esa mínima coordinación está en nosotros….. Sí, estoy de acuerdo que necesitamos y demandamos apoyos institucionales, que generalmente van siempre creciendo desde abajo hacia arriba, pero tenemos que tener claro para qué queremos ese apoyo. Por ello, también deberíamos verlo como un proceso… un desarrollo, un aprendizaje, una tarea compartida, “un liderazgo distribuido”.

 Al hilo de esto, del concepto de agencia que también se mencionó en el Encuentro me vino a la mente el artículo de Anne Edwards que debatimos en uno de los seminarios  reflexivos del FIT sobre “relational agency” y la utilización de “los otros como recursos” que usé en otro blog.  En el sentido de la capacidad para alinear  pensamientos acciones de uno con pensamientos y acciones de otros que nos permiten interpretar los problemas de la práctica y responder a esas interpretaciones”. A esto podemos añadir también el concepto de agencia de  Talbert  y McLauglin para las comunidades de aprendizaje de profesores. Creo que son principios que estamos intentando poner en marcha en distintos ámbitos con lo cual las piezas de este puzzle parecen encajar... pero aún faltan colocar muchas más.

 

 

 

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1 comentario

Alejandro -

Hola

Hay veces que no soy consciente de la cantidad de cosas que vamos haciendo a medida que transcurre el tiempo, y es más de lo que parece. Imagino que para ello es necesario parar y reflexionar, en ese sentido estoy de acuerdo con tu post anterior: el blog es una herramienta insustituible para eso.

El concepto de Relational agency y considerar a los otros como recurso, creo que son todavía unas ideas que tenemos elaborar. Desde luego creo que trabajamos mucho desde ahí, y entender la coordinación desde esa perspectiva creo que genera muchas posibilidades.

Tengo ganas de empezar a trabajar con los coordinadores, con los facilitadores y coordinadores de los grupos de innovación, y deshacer equívocos y entuertos, o al menos, generar posibilidades (parafraseando el libro de Harlene Anderson, que tanto me gusta).

Me he alegrado mucho de ver dos posts nuevos.

Un beso

Alejandro
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